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| Juan Domingo Perón recorre, con Pedro Celestino Saccaggio, las instalaciones ferroviarias y observa las locomotoras fabricadas en nuestro país, por nuestros obreros |
Le dijo que podíamos fabricarlas. El Presidente Perón le dio todas las herramientas posibles y así nació la Fábrica Argentina de Locomotoras y salió a los rieles el prototipo de la FADEL llamada “La Justicialista”.
Los viajes de prueba y de servicio que realizó sirvieron para corregir errores e imponer más innovaciones. Se ordenó la fabricación de 600 locomotoras. Con los primeros 280 motores fabricados en Italia y en Ferreyra, nació Grandes Motores Diesel, lo que hoy es MATERFER.
Las bombas cayeron y la Libertadora cerró la Fábrica, pero el Pueblo Argentino sabía que era capaz de fabricar locomotoras en el País. . . . . . . “Un mozo de café pretendió fabricar locomotoras en el País” fue toda la idea que se les ocurrió para que nadie volviera a creer que lo podíamos hacer.
Los principales diarios del País publicaron un texto similar entre el 11 y el 12 de Julio, lo mismo que las radios y el Canal 7. Saccaggio, indignado, se limitó a publicar una solicitada (que pusieron en las páginas deportivas), mencionando, simplemente, que él pertenecía a dos academias internacionales de Ingenieros. Murió tres años después sin reponerse de la depresión.
Ese día 12 de Julio anunciaban el ingreso de Argentina al Banco Internacional. El 17 de Julio informaban sobre el déficit de locomotoras en los ferrocarriles y la decisión de endeudarse para comprar urgentemente locomotoras diesel eléctricas en el exterior.
En 1961, Larkin, durante el Gobierno de Frondizi, asignó la responsabilidad de déficit al alto costo de las locomotoras a vapor y, por eso, ordenó cerrar 17.000 Km de vías.
Ese General Norteamericano de Logística organizó la desarticulación del Territorio Argentino y la principal “ayuda” a su mérito la dio la cancelación en 1955 de la fabricación de cientos de locomotoras nacionales.

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